El sábado 3 de julio no fue un día como cualquiera. Me dormí a la 1 de la mañana y la ambición mundialista me despertó 3 horas después como a muchos de los argentinos aquel día. Me preparé a las 7 definitivamente, fui a comprar facturas con mi hermana Verito para vivir el segundo partido mas importante de mi vida.
Llegada las 9 de la mañana estaba tranquilo, demasiado tranquilo, muchas veces suele ser la seguridad de ganar, otras veces la calma que antecede al huracán. Creo que muchos de nosotros dijimos lo mismo cuando a las 10:54 estábamos por salir: "Mirá la cara de los alemanes, están re cagad..";"Mirá el grito de Heinze, Diego, los vamos a comer crudos". Definitivamente fue la calma que antecedió al huracán.
El mundial de Argentina terminó cuando desplegaron las dos banderas y de ahí en más solo fue Alemania; el enemigo más temible, el que habló y el que cumplió. Fue todo un juego, pero no el partido, el juego fue en la semana, la orden para Bastian y Phillipp fue magistral, agredan, inviten al reto, desconcierten que total ya lo resolvimos.
No es fácil hablar con el resultado puesto. Lo que es fácil es hablar con un 4 a 0 indiscutible, el cual terminó con nosotros en el primer gol de Miroslav Klose. El 3 de Juilo Alemania jugó al fútbol, mientras que nosotros a la pelota. No alcanzaron las arengas, no alcanzó el "nosotros hablamos adentro de la cancha". No alcanzó el mejor del mundo en la cancha.
Lo que si sabemos fue lo que le alcanzó a Alemania, un pizarrón y una tiza. El partido no lo ganaron a los 2 minutos tras los errores de Otamendi. El partido lo ganaron en la semana, en el entrenamiento; mientras nosotros entrenábamos 11 vs 11 en un ensayo en Pretoria ellos entrenaron con conos y banderines, delimitando sectores y marcas puntuales.
Alemania fue un asesino a sueldo, hizo su trabajo en el lugar indicado y en el momento oportuno. Hoy definitivamente hay que mirar para adelante y pensar que el fútbol ya no es lo que era. Lo único que se resuelve en la cancha en 90 minutos es el resultado y el ganador, mientras que afuera se desarrolla el resto; hoy Alemania lo hizo, no dejó dudas, fue 4 a 0 en cancha neutral y no un 1(4) a 1(2) de local como en el 2006.
Nosotros teníamos hambre, ellos estaban llenos y listos para marchar.
Nosotros estábamos calientes y ellos estaban fríos de precisión.
Nosotros teníamos un sueño, una ambición y ellos un objetivo concreto.
Nosotros tuvimos al mejor motivador, pero no alcanza solo con eso, ellos tenían un estratega, el cual mostró que su máxima motivación era mover las piezas correctas para dejarnos en jaqué mate.
El sábado se terminó el mundial y la familia de Pasman lo llamó para avisarle que después de 8 meses se la sacaron de adentro.
No voy a criticar convocados, jugadores, ni al DT. Lo que me veo obligado a hacer es contestar la pregunta más ignorante que escuché en el ambiente del fútbol: ¿Por qué Messi no juega en la selección como en el Barcelona?, porque no lo acompaño una táctica adecuada. No podemos creer que Guardiola le dice: “Lio hoy metés dos”, porque no es así, detrás de eso hay un trabajo arduo de estrategia, quién le hace cortina, quién le despega marcas, por donde atacar, donde buscar el punto débil, quién le hace llegar la pelota, donde descargar el esférico, todas esas cosas no pasaron en nuestro cuerpo técnico.
Alemania hizo fuera de la cancha ese trabajo arduo para adentro exponerlo como un trabajo práctico. Joachim Löw fue práctico, inteligente, nos hizo hasta creer que estaban asustados, para asegurarse de cómo íbamos a jugar. Sin más palabras y con todo el dolor y la aceptación del mundo esa fue la diferencia:
UNA TÁCTICA IMPLACABLE.

Excelente nota! Vamos por mas!
ResponderEliminarVero